Talía (en griego antiguo Θάλεια, «floreciente», del verbo «florecer») era una de las dos musas del teatro, la que inspiraba la comedia, y también era musa de la poesía bucólica o pastoril.
Era una divinidad de carácter rural y se la representaba generalmente como una joven risueña, de aspecto vivaracho, llevando en sus manos una máscara cómica como su principal atributo y, a veces, una corona de hiedra en la cabeza como símbolo de la inmortalidad.